Amada Familia Ágape

La actual situación que está viviendo nuestro país, podría estar provocando confusión en cuanto a qué posición tomar como cristianos.

Las diversas corrientes políticas e ideologías han estado expresando sus visiones respecto de lo que está aconteciendo. Al mismo tiempo que las distintas fuentes de información provenientes de diversos medios de comunicación, hacen muy complicado asentarse en una posición clara que nos entregue paz, y nos permita asegurarnos de que es una posición justa y enfocada en el Reino de Dios.

En estos últimos casi 30 días, hemos sido testigos de disturbios e incertidumbre; algunos cristianos no saben qué hacer, otros declaran que su punto de vista tiene razón, para luego encontrarse con otros cristianos que piensan todo lo contrario.

Esto me preocupa especialmente por lo que podría ocurrir entre las generaciones. Mi esperanza con este escrito es entregar una perspectiva que nos permita unirnos como familia-iglesia en medio de la confusión y no dar al enemigo una oportunidad para dividirnos. De hecho, el propio Jesús advierte esto. 

“Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie.            Mat 12:25

Las distintas perspectivas políticas rápidamente nos polarizan y algunos se lanzan a expresarse por las redes de forma violenta, no entendiendo las implicaciones mayores de ello, entendiendo que por sobre todo pertenecemos al Cuerpo de Cristo.

He tomado un poco de tiempo para conversar, escuchar, recolectar información de distintas fuentes y también conversar con nuestros pastores al respecto.

Por lo que viene a continuación, te pido que no adoptes una posición, sino que abras tu corazón. Como Viña Ágape queremos enfrentar esta situación compleja que podría amenazar nuestra unidad y armonía. Nuestro anhelo es llegar a tener una clara convicción. El Reino de Dios, a lo cual declaramos nuestra lealtad, no es de este mundo; nuestro Gobernador es por sobre todos y como gran piedra cayendo del cielo pondrá fin a todos los reinos de este mundo; es un Reino eterno que jamás tendrá fin. 

La biblia dice que somos “Ciudadanos del cielo”, eso es lo que cantamos, y es también lo que creemos, somos extranjeros en este mundo. Pero ha llegado el momento en que estas verdades las tenemos que vivir en una forma práctica aquí en la tierra.

He captado una tensión fuerte entre dos extremos. Esto podría atentar contra la unidad. Las voy a mencionar y pido que permitamos que el Espíritu Santo nos traiga convicción respecto de las actitudes de nuestro corazón.

Hay los que sienten que salir a protestar es un acto no apropiado y que las personas deben someterse a las autoridades. Son los que, no ven los años de injusticias cometidas; no consideran la injusta distribución de las riquezas y han asumido una actitud pasiva frente a estas y otras injusticias, que se han establecido como algo normal en Chile. La biblia, en cambio, nos exhorta a actuar con justicia y defender la causa de los que son tratados injustamente. Esta actitud pasiva e indolente no agrada a Dios.

¡Hazme justicia, oh Dios! Defiende mi causa frente a esta nación impía; líbrame de gente mentirosa y perversa.             Salmo 43:1

 

El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos. Salmo 103:6

 

Yo sé que el Señor hace justicia a los pobres y defiende el derecho de los necesitados.                                                                   Salmo 140:12 

 

Por otro lado, hay los que han salido a protestar; algunos pasivamente, pero en sus corazones casi justificando la violencia, los incendios, diciendo que es la única manera que nos van a escuchar.

Sea que estemos de acuerdo con el primero o el segundo planteamiento, debemos dejar que Dios examine nuestros corazones y ver si sutilmente oculto en nuestro  corazón pasividad con la injusticia o rebeldía contra la autoridad establecida por Dios.

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?                                                                           Jeremías 17:9 

 

Ignoramos el engaño de nuestros corazones a menos que la luz de Dios lo haya examinado.

Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.

Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.                                                            Tito 3:1-3

 

Si somos capaces de reconocer en nuestros corazones que hemos estado en alguna de estas actitudes, debemos arrepentirnos. Que el temor de Dios se empodere de nosotros. Es un sutil engaño del corazón demandar justicia y no ver que yo mismo estoy actuando con injusticia. Injusticia es todo acto o actitud fuera del carácter de Dios. Es decir, fuera de su santidad. Como seguidores de Jesús nuestra más alta prioridad es agradar a Dios.

Es muy fácil estar desconectado e indiferente con la historia dolorosa de Chile y los abusos que se han cometido durante muchos años. Por otro lado, es muy fácil albergar dolor, resentimiento, rebeldía y odio “justificado” con instituciones que representan – bien o mal – la autoridad.

No justificamos la injusticia de nuestras autoridades y tampoco somos tan necios como para revelarnos contra la autoridad.

El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Jehová.                                                        Proverbios 17:15

 

De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.     Romanos 13:2

Cuando Jesús nos exhorta en Su palabra a buscar primero el Reino de Dios y Su JUSTICIA ciertamente el anhela que vivamos vidas justas, es decir, que reflejamos Su carácter en todo momento.

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.                                                                                      Santiago 1:19-20

Luchar contra la injusticia en la carne solo trae más injusticia.

Nuestro anhelo es que la Viña Ágape se aleje de estos extremos y que todos nosotros podamos encontrarnos bajo la bandera del Reino de Dios, considerando nuestro ideal: SOBRE TODO, AMOR.

Jesús dijo que sus discípulos se conocerán por el amor entre ellos. Pertenecemos al Reino de Dios y los valores del Reino toman prioridad sobre todo otro pensamiento o posición que podemos adoptar en esta vida.

Porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo. El que de esta manera sirve a Cristo, agrada a Dios y es aprobado por sus semejantes. Por lo tanto, esforcémonos por promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación.

Romanos 14:16-19

Algunas personas han preguntado ¿Que debemos hacer en todo esto?  Otras han dicho “La Iglesia no está haciendo nada.”

En una exhortación a los pastores principales de la Viña, el pasado 7 y 8 de noviembre, el Director Nacional de la Asociación de Iglesias Viña Chile, dijo que somos llamados a extender el Reino de Dios. Debemos continuar haciendo lo que hemos hecho y aun duplicar nuestros esfuerzos en ello.

La Iglesia está atendiendo a los necesitados, visitando los enfermos, evangelizando en las calles, ministrando a los quebrantados. La Viña en todo el mundo ha cuidado los pobres, ha enfrentado los sistemas que oprimen y causan pobreza.  Tenemos la solución real para el dolor y la necesidad de este mundo. Jesús vio la multitud desamparada y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor.

Aunque en el tiempo de Jesús el Imperio Romano ejercía opresión sobre los judíos, Él no llevó a sus discípulos a ese conflicto, por el contrario, los llevó a luchar para resolver el conflicto mayor, el conflicto espiritual. Todos ellos se dedicaron a predicar a los pobres, sanar a los quebrantados y poner en libertad a los oprimidos.

La gente no entiende las implicaciones de la irrupción de un Reino invisible que pone en libertad los corazones de los hombres y mujeres. Podrá reírse de la Iglesia por el hecho de que oramos por nuestro país. Pero la biblia dice:

Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos. Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo.                                                     2 Corintios 10:4-5

 

Exhorto a la Iglesia que antes de que salgamos a la calle a protestar por cambios y contra la injusticia, en primer lugar, oremos y ayunemos; primeramente, activemos y busquemos el Reino de Dios, hagamos ese trabajo en el mundo espiritual, eso es primordial y prioritario.  

Consideremos que antes de que el pueblo de Israel pudiera ser liberado de Egipto, fue necesario ganar la batalla espiritual. La serpiente de Moisés se tragó a las serpientes de los magos.

“La vara de Aarón se tragó las varas de todos ellos.” Éxodo 7:12

Les aseguro que, si después de pasar tiempo en la presencia de Dios, te unes a una protesta pacífica y ves a toda esa gente ahí, sabiendo que muchos de ellos no tienen a Cristo, nos van a dar ganas de predicar acerca del Reino y su justicia.  La urgencia que ellos conozcan a Cristo está mil veces por sobre la necesidad de la justicia terrenal que todos queremos.

Por cierto, la necesidad de justicia ante Dios es mucho más urgente; no podemos obviar, ni por un segundo, el juicio eterno al que están expuestos.

En ningún caso esto significa que, como cristianos, somos indiferentes frente a la injusticia terrenal o que somos pasivos respecto de los legítimos procesos sociales que se están poniendo en evidencia. Sin embargo, desde la óptica espiritual, no podemos obviar el hecho de que la gente está expuesta a la muerte, y por ende a pasar toda una eternidad en el infierno. Es ver con claridad las cosas.

 

“quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad.                               Tito 2:14-15

Queremos animar a la Iglesia a llevar amor, consuelo y esperanza a las personas hablando del Reino de Dios.

Podemos ir a la calle con una actitud distinta, para escuchar a la gente, para ser solidarios con sus dolores y demandas, ofreciéndoles orar a su favor y entregarles la esperanza del evangelio de Jesús, en una forma no religiosa, comportándonos como gente normal, que se hace parte de lo que ocurre, pero que tiene un mensaje de amor que apaga la violencia y atrae la paz. 

Anhelamos ser capaces de mostrar compasión y misericordia, a los que han sido afectados por todos los procedimientos violentos procedentes de cualquier otro ser humano. Debemos atender a las necesidades de:

  • Quienes han perdido sus negocios y sus fuentes de ingreso.
  • Quienes tienen angustia y han acumulado temor.
  • Las personas de edad, ancianas y ancianos vulnerables, con jubilaciones precarias.
  • Hombres y mujeres que se han cubierto de incertidumbre.
  • Jóvenes idealistas que creen en un modelo humanista, dejando a Dios de lado.
  • Niñas y niños sacudidos por actitudes violentas.
  • Personas afectadas por recuerdos asociados a la violencia del estado.

FAMILIA VIÑA ÁGAPE, A PESAR DE LO TRISTE DE TODO LO QUE ESTA PASANDO, DECLARAMOS QUE DIOS, EL REY, SIGUE SIENDO EL SOBERANO TODOPODEROSO QUE TIENE TODO BAJO SU CONTROL. PONE REYES Y SACA REYES, EN EL TIEMPO DE ISRAEL Y HOY TAMBIÉN, Y PUEDE INTERVENIR CON SU PODER EN NUESTRO CHILE.

NO NOS DESANIMEMOS Y HAGAMOS LAS COSAS QUE SABEMOS QUE DEBEMOS HACER.  OREMOS POR SABIDURIA CADA DIA, PARA QUE LA IGLESIA ESTÉ HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS EN CADA MOMENTO.

UNÁMONOS EN UNA SEMANA DE AYUNO Y ORACIÓN.

DEL  18 al 22 DE NOVIEMBRE.

¡JUNTOS ES MEJOR!

SOBRE TODO, EL AMOR

UN ABRAZO GRANDE

Jamie y el Equipo Pastoral